Consiste, como su nombre indica, en descender a lo largo de los tajos naturales que hay en la montaña, producidos, casi siempre, por la erosión del agua. Este deporte de aventura exige un buen conocimiento de técnicas especiales de descenso como el rápel en cascadas de agua y también un buen conocimiento del comportamiento dinámico del agua. Andar, nadar, saltar o sumergirse bajo las aguas de los sifones completan esta actividad tan variada.
El descenso se realiza caminando hasta encontrar un desnivel de altura considerable que exija el uso de alguna de las técnicas especiales de progresión: rápel, salto o tobogán. Para rapelar en seco se coloca una cuerda en doble, sujeta a un anclaje y pasada por la mitad. Nunca debe pasarse directamente por los anclajes, a menos que tengan anillas. Se lanzan los dos extremos de la cuerda hacia abajo y se desciende por ella
Por la complejidad de esta actividad nunca se deberá iniciar un descenso en solitario sin tener información previa de su situación actual. Existen guías profesionales especializados que pueden orientar al barranquista durante todo el recorrido de descenso.
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